Nunca he sido muy fan de los gatos. Siempre voy a preferir a los perros, pero los gatos tienen actitud sino no habrían miles de videos de gatos haciendo cualquier cosa. Al menos ya no me caen mal como antes.
Desde hace días tengo la visita de un gato blanco con café, muy probablemente casero porque está bien limpio
y es amigable. Al parecer ya lleva varios días visitándome y yo sin darme cuenta, fue hasta que en medio de un no muy profundo sueño el gato saltó y cae en mi estómago. Entró por la ventada y había estado refugiado toda la noche dentro del armario.
El gato me cae bien. Me lo quedaría si no se subiera cuando viene a mi cama y me despierta saltándome en mi abdomen. Otra de las razones es que en mi casa creo que a nadie le agrada los gatos, por los pelos, por ser gatos, quién sabe. No sé cuántas veces más Don Gato estará viniendo, creo que mientras deje las ventanas abiertas, quizás mientras no llueva porque ha estado haciendo calor.
- Gato, bájese de la cama.
jueves, 10 de mayo de 2012
sábado, 11 de febrero de 2012
Problemas con la autoridad
¿Qué puede ser peor que ser detenido por la policía? Respuesta: Ser detenido por un soldado.
Desde hace mucho tiempo he tenido una serie de extrañas circunstancias con la autoridad, no sé por qué, lo juro. Con la excepción de la vez en que me obligaron a borrar fotos de mi vieja cámara ya que estaba en una base militar (eso fue ya hace años), yo no he hecho nada, es en serio.
Más recientemente, en el regreso de México tuve que lidiar con las tres policías, sí, desde la policía Federal mexicana, pasando por la PNC chapina y por supuesto la versión salvadoreña ahora cada vez menos civil. Pero esa es para otro post que espero terminar un día, sobre el regreso de México, es digno de leerse.
Hace unos días mientras me cruzaba la calle San Antonio Abad, ví unos soldados, veo ahora que evitar el contacto visual puede ser una mala idea al pasar enfrente de ellos. Yo estaba tranquilo, pero mis pasos eran rápidos porque iba a llegar tarde a recoger el talonario de la U, supongo que ese es criterio suficiente como para detener a una persona, quién sabe, digo tan quisquillosos pueden ser soldados. Entonces escucho una voz seria que me dice:
-Venga para acá. Enséñeme sus documentos. Manos a la nuca.
¿Usted de dónde es?- Dice el soldado, no mayor que yo mientras mira el DUI.
- Se refiere ¿Dónde vivo?¿ Es lo que quiere decir?.-Le digo, mientras no puedo dejar de ocultar mi sonrisa que siempre aparece para este tiempo de momentos.
-Ajam.
Pues, yo vivo acá cerca por la (dirección).
- A ver la mochila-. Le doy la mochila, él se la pasa a su compañero que no dice ni una palabra.
- ¿A dónde va?
- Acá a la U.
- Súbase la camisa.
Sí me tocó enseñar mis abdominales en plena calle.
-Más arriba.
Tuve que enseñar más y darme cuenta que necesito ir a la playa, tengo quizás más de dos años sin ir.
-¿Qué es esto? -Son pesas ajustables para los tobillos y muñecas. Ya tenía abajo las manos, mientras hacía el ademán para explicarle donde se ponen .-¿Qué tienen dentro? ¿Por qué están selladas?
-¿Qué es esta placa? -Es un protector bucal, yo hago boxeo-. Si de por sí, Artes Marciales Mixtas puede ser complicado para ellos, ya no se diga el Combat Sambo, con la autoridad no siempre es bueno adentrar en detalles. Andaba mi Kurtka (chaleco en ruso), no les pareció nada sospechosa.
El soldado, al no encontrar nada ni siquiera un tatuaje me da mi DUI y la mochila, balbucea algo parecido a "puede irse" y me voy pensando ¿Qué tengo yo con la autoridad?
Unas horas más tarde, al regresar a la parada de bus, me encuentro al mismo soldado, medio lo saludo, él de alguna manera responde.
Es todo por hoy con la autoridad. Por hoy.
Pd: El culpable es Funes, y su capricho de sacar a los soldados a la calle.
martes, 13 de diciembre de 2011
De los empleos tristes
Por muchos años, hasta que tuve 21 años, gocé o más bien tuve acceso al sistema de salud de bienestar magisterial, lo visité más frecuentemente cuando niño. Visitar la doctora era algo como familiar, ademas el consultorio que era acogedor pues estaba en un cuartito arreglado en la sala de su casa. El gato paseaba entre las revistas ochenteras y noventeras de modas y espectáculos mexicanos, un anciano regordete (padre de la doctora) sentado en su silla en la acera pasando la tarde. No había recepcionista, solo sillas y pacientes esperando su turno. Y ella fue la doctora que me vió quizás hasta los once o diez años.
De ahí hubo tantos "cambios" en el sistema, y Por esos cambios, tuve que ver varios doctores cada año, o cada vez que se les ocurría cambiar de jurisdicción a los doctores, una de esas cosas complicadas donde la burocracia puede más que la lógica y hoy sí el "bienestar" de los beneficiarios. Hasta que por último se les ocurre nombrarles "médicos familiares" con consultorios más o menos cercanos al domicilio del paciente.
Sí, uno diría, es una buena idea, y quizás lo pudo ser, si no fuera por toparse con la burocracia y planes mal diseñados.
Fue el último consultorio de ese tipo que visité, la última doctora bajo la "protección" de Bienestar. La recepcionista era una mujer joven, delgada y morena, que quizás sólo había pasado noveno grado, siempre vestía de manera muy sobria y sencilla, su trabajo era abrirle la puerta con llave a los pacientes que llegaban temprano, registrarlos y lo más triste, decirles que a los que llegaban tarde que el cupo estaba lleno, con una cara de mucha pena o al menos lo aparentaba casi muy bien, con tono de vergüenza decirles que lo sentía mucho.
Decirle a un padre preocupado por su hijo con fiebre que regrese mañana o pasado, puede ser quizás de los empleos más tristes, nunca sabré si realmente ella sentía verdaderamente pena, yo solo la veía con la mirada perdida casi inmutable pero más triste que inmutable, pensado que algo mientras nadie le preguntara si ya había llegado la doctora.
Quizás decirle lo mismo a los pacientes todos los días la hizo acostumbrarse si es que uno se acostumbra a eso. Cuando estaba en ese consultorio me parecía inhumana e incluso bizarra la escena, no recuerdo si en algún momento me tocó a mí, por juzgar la pose de la recepcionista parecía condenada a estar ahí y que no podía hacer nada, más que obedecer, abrir y cerrar la puerta con llave.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Combat Territory I. It's time!
El 30 de Septiembre se llevará a cabo un evento de combates de MMA (Mixted Martial Arts), a partir de las siete en el parqueo Municipal de la Alcaldía de Antiguo Cuscatlán. Como pueden ver en éste link, mi nombre aparece en la cartelera. Ahí estaré para medir mis habilidades en este tan bonito deporte como lo son las Artes Marciales Mixtas.
Si usted es de las personas que no sabía que hago artes marciales mixtas, pues ahora lo sabe, ya en posts anteriores lo había dejado claro y documentado ciertas experiencias, seguiré (espero, si me dan ganas y tengo tiempo) hablando de todo esto.
Por de pronto sólo queda entrenar duro hasta el día, para estar preparados y hacer el mejor papel posible. Si usted quiere asistir pues deje un comentario en este post y con gusto me pongo en contacto con usted.

--
Todavía existen los blogs, ojalá que su moda renazca algún día, cosa que lo dudo. Este blog no muere, al menos todavía.
martes, 28 de junio de 2011
Altura y pelos
¿Quién no tiene su vestido azul?
¿Quién no almuerza y no toma el tranvía,
con su cigarrillo contratado y su dolor de bolsillo?
¡Yo que tan sólo he nacido!
¡Yo que tan sólo he nacido!
¿Quién no escribe una carta?
¿Quién no habla de un asunto muy importante,
muriendo de costumbre y llorando de oído?
¡Yo que solamente he nacido!
¡Yo que solamente he nacido!
¿Quién no se llama Carlos o cualquier otra cosa?
¿Quién al gato no dice gato gato?
¡Ay, yo que sólo he nacido solamente!
¡Ay, yo que sólo he nacido solamente!
¿Quién no almuerza y no toma el tranvía,
con su cigarrillo contratado y su dolor de bolsillo?
¡Yo que tan sólo he nacido!
¡Yo que tan sólo he nacido!
¿Quién no escribe una carta?
¿Quién no habla de un asunto muy importante,
muriendo de costumbre y llorando de oído?
¡Yo que solamente he nacido!
¡Yo que solamente he nacido!
¿Quién no se llama Carlos o cualquier otra cosa?
¿Quién al gato no dice gato gato?
¡Ay, yo que sólo he nacido solamente!
¡Ay, yo que sólo he nacido solamente!
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Poesía
viernes, 22 de abril de 2011
Y dije nunca...
Desde el primero de este mes me he convertido en empleado, tier 1, agent representative todo lo anterior es lo mismo. Realmente no sé qué contar o no, ya que firmé un contrato de confidencialidad de varias páginas así que a estas altura algo o poco he de recordar sobre qué es confidencial o no.
Pero me ahorraré decir la cuenta y la empresa, más la cuenta ya que puede llegar a ser vista por los tan queridos (lo digo en serio, también porque muchos me caen bien) customers. Mi trabajo se resume en ayudar gente y hacer que otros me ayuden para ayudar a los primeros. Como todo no es sencillo, no ha sido fácil, aunque ud. no lo crea en unas semanas perdí el físico privilegiado que tenía a principio ni se diga de la condición física, pero eso no es nada que no se pueda recuperar.
Hay gente que me ha preguntado cómo puedo estar en un desempeñando un trabajo tan mecanizado si lo que a mí siempre me ha gustado ha sido la literatura, las artes (incluyendo las marciales) etc.; realmente no sé, necesitaba trabajar y en el El Salvador de lo que hay trabajo para estudiantes (o no) es en los call centers, sí, como opción la había tenido en mente desde ya hace años hasta que al fin me animé y ahí estoy tomado llamadas cinco días a la semana. Creo que nada de lo que escribí viola el contrato de confidencialidad, y ha sido demasiado hablar de cosas de la vida, en fín, el trabajo, la vida y la supervivencia.
Pero me ahorraré decir la cuenta y la empresa, más la cuenta ya que puede llegar a ser vista por los tan queridos (lo digo en serio, también porque muchos me caen bien) customers. Mi trabajo se resume en ayudar gente y hacer que otros me ayuden para ayudar a los primeros. Como todo no es sencillo, no ha sido fácil, aunque ud. no lo crea en unas semanas perdí el físico privilegiado que tenía a principio ni se diga de la condición física, pero eso no es nada que no se pueda recuperar.
Hay gente que me ha preguntado cómo puedo estar en un desempeñando un trabajo tan mecanizado si lo que a mí siempre me ha gustado ha sido la literatura, las artes (incluyendo las marciales) etc.; realmente no sé, necesitaba trabajar y en el El Salvador de lo que hay trabajo para estudiantes (o no) es en los call centers, sí, como opción la había tenido en mente desde ya hace años hasta que al fin me animé y ahí estoy tomado llamadas cinco días a la semana. Creo que nada de lo que escribí viola el contrato de confidencialidad, y ha sido demasiado hablar de cosas de la vida, en fín, el trabajo, la vida y la supervivencia.
jueves, 30 de diciembre de 2010
Vendedores de pasillo
Don Herbert no me dijo su nombre cuando intentó venderme un plan para aprender inglés jamaiquino, ausatraliano, polinésico y de todos esos acentos sin confundirse quizás. Al verme sentado esperando en Metrocentro, el vendedor se acerca con esa amabilidad de vendedor de pasillo de metro al iniciar la jornada, al menos no insiste cuando le digo que no tengo tiempo, y no estoy interesado en lo que vende. Don Herbert, el vendedor, se queda cerca de donde yo seguía sentado.
Luego llega su compañera de ventas de pasillo, por ella me doy cuenta que es mi tocayo. Y sucede la conversación:
-Don Herbert, a usted nadie le cree, por mentiroso. Nadie le va a creer.
La vez pasada le dijo a Don Ramiro que tenía esposa.
-No si yo solo fregando estaba. -Dijo Don Herbert, admitiendo sus mentiras.
-A saber qué más mentiras le ha andado diciendo a la gente. Don Herbert deje de mentir.
Luego llega su compañera de ventas de pasillo, por ella me doy cuenta que es mi tocayo. Y sucede la conversación:
-Don Herbert, a usted nadie le cree, por mentiroso. Nadie le va a creer.
La vez pasada le dijo a Don Ramiro que tenía esposa.
-No si yo solo fregando estaba. -Dijo Don Herbert, admitiendo sus mentiras.
-A saber qué más mentiras le ha andado diciendo a la gente. Don Herbert deje de mentir.
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Lol.,
Post porque sí
lunes, 25 de octubre de 2010
Las películas no duelen...
Estar en un combate se parece a una película, casi cuadro por cuadro. Pestañeo, un golpe recto de mano atrasada, pestañeo por reflejo, y el golpe de mano atrasada es más fuerte que el anterior.
Es una pelícual donde uno no puede cerrar los ojos, no hay tiempo de hacerlo menos de tomarse el tiempo hacer o no las cosas, hacer un tackle o esperar el golpe que va directo a su ojo, pensó, y es demasiado tarde para mover su mano y evitar que el puño impacte con su pómulo izquierdo.
es que usted es el actor, lo que usted está viviendo no es una alucinación, aunque poco falta imaginarse cada cuadro como una película del viejo oeste en blanco y negro.
Quizás la adrenalina le haga sentirse, la adrenalina y su valor que es lo único con lo que usted se encuentra en , es usted, su valor y un tipo que hará todo lo posible para que usted se rinda.
El cabezal (protector de la cabeza) parece un visor, usted sólo escucha a lo lejos su nombre, no importa quien lo dijo aunque su voz sea familiar, los consejos del público tampoco, nada más es bulla o una música de fondo.
Al final, (no de todas las películas) usted se da cuenta que no importó haber perdido o ganado, usted se equivocó y tuvo algunos aciertos, ganar es lo mejor. La gente en la calle le mirará raro por sus hematomas, qué importa, para usted es una medalla o un recordatorio de algo que usted no hizo, protegerse.
La película termina, aunque usted quiso ver más actuar más, también porque usted no está cansado, y la adrenalina tarda mucho en quitarse.
Es una pelícual donde uno no puede cerrar los ojos, no hay tiempo de hacerlo menos de tomarse el tiempo hacer o no las cosas, hacer un tackle o esperar el golpe que va directo a su ojo, pensó, y es demasiado tarde para mover su mano y evitar que el puño impacte con su pómulo izquierdo.
es que usted es el actor, lo que usted está viviendo no es una alucinación, aunque poco falta imaginarse cada cuadro como una película del viejo oeste en blanco y negro.
Quizás la adrenalina le haga sentirse, la adrenalina y su valor que es lo único con lo que usted se encuentra en , es usted, su valor y un tipo que hará todo lo posible para que usted se rinda.
El cabezal (protector de la cabeza) parece un visor, usted sólo escucha a lo lejos su nombre, no importa quien lo dijo aunque su voz sea familiar, los consejos del público tampoco, nada más es bulla o una música de fondo.
Al final, (no de todas las películas) usted se da cuenta que no importó haber perdido o ganado, usted se equivocó y tuvo algunos aciertos, ganar es lo mejor. La gente en la calle le mirará raro por sus hematomas, qué importa, para usted es una medalla o un recordatorio de algo que usted no hizo, protegerse.
La película termina, aunque usted quiso ver más actuar más, también porque usted no está cansado, y la adrenalina tarda mucho en quitarse.
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Hay golpes en la vida tan fuertes
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