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domingo, 17 de febrero de 2019

Historias de viaje: Dublín

Viajar me trae un estrés que disfruto de una manera extraña, excepto cuando hay que pasar seguridad en los aeropuertos, y por suerte fui seleccionado para una segunda inspección en el aeropuerto de Dublín donde el gobierno de Estados Unidos tiene una oficina de TSA, así uno no tiene que pasar por migración en Estados Unidos. Al final el único inconveniente en el regreso fue que mi maleta no apareció en la banda de equipaje, y tuve que ir a traerla al Aeropuerto de El Salvador algunos días más tarde.

Los inconvenientes se convierten en experiencias recordables y algunas hasta gratas, como por ejemplo perderme por un par de horas bajo el frío y la lluvia de la noche dublinesa, que sumado al jet lag tuve una ligera gripe por unos días en el regreso, nada que no se quite con buen descanso. 

Escribir sobre todo el viaje tardaría varios post, quizás los haga, dependerá de mi tiempo libre que es escaso, hoy sábado he tenido el tiempo suficiente. Pero por hoy subiré algunas, de Dublín, donde pasé un día  y pasé la noche, y por desgracia no hacía el mejor clima. Llegué a Dublín debido a que hacía una larga escala ahí en mi viaje de regreso. Por el intenso viento la gente caminaba e al autobús con prisa al tranvía, no se detenía mucho, y parecía de mal humor, y no los culpo, estar a tres grados con ventisca y lluvia no es motivo suficiente para estar contento. 

Comienzo por el final, después de Dublín estuve casi siete horas en Newark donde no pude salir por lo cargado de las maletas y por el frío de -8 que hacía, y estaba bien cansado, luego de Newark estuve seis horas esperando en la Ciudad de Guatemala el bus de regreso a San Salvador, toda una aventura.



Catedral de San Patricio de Dublín.
 El ayutamiento o City Hall como le quiera llamar. 
Catedral de la Santísima Trinidad de Irlanda.
Tuve la suerte de quedarme en un hostal en la zona de Temple Bar que tiene una amplia variedad de bares, como este un irish bar en Irlanda.


El río Liffey, que tiene cierta tonalidad verdosa, no sé si siempre es así. 

El Hard Rock Café de Dublín, pues...


Este es el Whiskey del célebre Connor MacGregor, un artista marcial mixto irlandés que se le da mejor las peleas que el whiskey, MacGregor es striker es decir su fuerte es el boxeo estilo libre y la diversidad de su pateo. Podemos decir que su whiskey es tan malo como defensa de mataleón, tomemos en cuenta que las tres derrotas de MacGregor han sido por la vía de ésta técnica de sometimiento. 


No sé si la vida me alcance para regresar a Irlanda, ir al Museo de los Escritores, entrar al Castillo de Dublín o a la Biblioteca del Trinity College, así como a otros lugares donde siempre quise estar más tiempo, regresar no es lo mismo que la primera vez por la gente con la que fui,  por el momento he podido regresar a San Francisco donde tengo amigos y familiares. Pero el mundo es grande, y también otros lugares por recorrer. Sólo espero ir con mi madre a un destino más cercano para el próximo viaje, ella se lo merece. 

miércoles, 24 de octubre de 2018

Otras fotos

El centro del universo, un punto en medio del bosque donde se reúnen grupos New Age.
No es el Centro, es cerca del Parque MacArthur.


El bosque, San Gerónimo,


Ca.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Regresos

Hay ciclos que se cierran de manera abrupta si es que se cierran, muchas veces de las maneras que uno no desearía. Luego hay caminos que desea recorrer nuevamente, la nostalgia es cruel como un goteo incesante que no para, uno debe de entender que los viajes son como la vida, no se repiten. Al menos queda esa sensación, esa magia que tuvieron esos lugares en esos momentos simples pero quizás significativos, los recuerdos. 

En enero pasado y febrero exigí mis vacaciones después de más de un año sin vacaciones, (si es que el viaje a Bulgaria de noviembre del 2016 cuenta), costó un poco  pero el boleto lo compré en Octubre del 2017, son esas decisiones que uno debe de tomar rápido, aunque me costaron también algunos disgustos por ahí. Tuve que decidir entre el viaje y mi actual empleo, por supuesto escogí lo primero y con fortuna pude conservar (hasta la fecha) lo segundo. Así que fui por segunda vez a Estados Unidos, mejor dicho California que son cosas distintas.

La última vez que había estado en California estaba Bush como presidente de los Estados Unidos, pasé las fiestas de fin de año del 2006, que ya suena un buen tiempo. Ese viaje significó mucho para mí, por ser mi primer viaje en avión y en clase ejecutiva, hasta  el choque que representa sumergirse en ese San Francisco, o más bien el área de la Bahía y Oregon. Recuerdo la última noche, prometí regresar,  conocí gente que más de alguna me ha de recordar a pesar de perder contacto. No hubiera pensado que iba a tardar tanto en regresar, pero son cosas que uno tiene que hacer cuando puede, pero sin duda pensar en ese San Francisco lleno de niebla  y luces era algo que quedó impregnado, una ciudad que me gustó mucho.

Escribiré (espero) otro post acerca del viaje, y de otras cosas que estoy haciendo, este es otro regreso a escribir por acá. Dejo abajo algunas fotos del viaje de Enero y Febrero de este año. 

Escala en la CDMX como le dicen ahora. 

 Pacífica Pier
En San Rafael encontré un curioso pequeño museo que se llama Museum of International Propaganda, no comprendí muy bien el concepto pero tienen cosas impresionantes. Una verdadera sorpresa es encontrarse todo esto. En la foto de arriba, es el cuadro "Stalin es como el amanecer".



 Tu trinchera... Un póster propagandístico en plena revolución cubana e inicios del bloque económico.
Pues un viaje a Los Ángeles no está completo si uno no visita Hogwarts, no soy muy fan de Harry Potter pero había que pasar por Universal Studios.

Por alguna razón busqué el parque Mac Arthur, y sí, tiene patitos todavía y de varias especies. 


Pues encontré a Santiago, gran amigo y personaje, tuvimos una grata charla y una buena comida en Little Tokio en Los Ángeles, en un restaurante que tenía kebabs y falafel. Gracias a él pude conocer la Biblioteca Pública de LA, el MOCA y otros lugares del centro de la ciudad. 

domingo, 4 de diciembre de 2016

Bulgaria parte I

Después de ya varios días tengo algo de tiempo y energías para escribir sobre el pasado viaje a Bulgaria que fue del 8 al 15 de éste mes, debido a mi participación en el Campeonato Mundial de Sambo, participé en la categoría de 52 kg.
Irónicamente me tocó ir a Sofía, la capital de Bulgaria, una ciudad intrigante  y la más antigua de Europa. Para llegar ahí tuve que hacer un par de escalas una en la Ciudad de México y la otra en Frankfurt.

Siempre había querido volar con Lufthansa (otra aerolínea es Turkish Airlines) desde que trabajaba con Expedia (página de viajes gringa). Y volé en un Boeing 474, que es una gran animal de dos pisos, los asientos son un poco incómodos pero qué más se puede pedir con la selección de música que tienen, el pan con mantequilla, la comida que parece de juguete, tantas películas y series para matar el las diez o once horas de vuelto transatlántico. 

La primera impresión de Sofía fue una ciudad bastante oscura con luces bastante tenues, como las que tenía San Salvador antes que las cambiaran a LED. Era la transición de otoño a Invierno, y al salir del aeropuerto nos recibió una ligera lluvia y un frío que hizo a todos los latinoamericanos quejarse inmediatamente y correr al autobús que nos recogía. 

 Ese era el titular de la Jornada, parte del avión estaba pendiente de las elecciones de Estados Unidos, en el aeropuerto de México ese era el tema de conversación de muchos.
Esa era la vista desde mi habitación en el quinto piso del hotel Ramada Inn. Un hotel de dueños turcos y por eso la mayoría de canales estaban en turco, apenas uno en inglés, rusos, alemanes, y tantos otros, las noches de jetlag eran interminables.
Pizza barata y gigantesca. 
 La silla del Tsar.
 Don Stalin. Visité un museo del Arte Totalitario o Museo del Socialismo, quienes lo atienden parece que son gente que ha tratado de preservar la memoria del pasado socialista búlgaro.
El museo posee un patio donde fueron a para las estatuas y monumentos de la época socialista. Éste en particular me llamó la atención. 

Lastimosamente no pude capturar la nieve en la cima de las montañas Vitosha, un paisaje que impresiona. Luego subiré algunas fotos de Plovdiv, una ciudad al centro de Bulgaria y otras. Lastimosamente no tengo fotos del día de mi competencia, porque en la prisa dejé la cámara en la habitación y perdí ese día, de todos modos me la pasé todo el día en la Arena Armeec. Ya había que actualizar el blog, una costumbre que no debe de quitarse. 

lunes, 29 de julio de 2013

La vida en la Universiade Village

Para un salvadoreño las medidas de seguridad en la Villa de la Universiada parecerían normales, un detector de metales y máquinas con escáner, sin embargo para un estadounidense o europeo parecerían excesivas. Pero es comprensible, son miles de atletas de diversos países entre los 18 y los 27 años, además de cuerpo técnico y delegados, por esto la Villa tenía estrictas normas como la prohibición del ingreso de líquidos y comida a su interior, entre otras reglas de convivencia, los rusos se toman en serio la seguridad.
Pero último de día el dispositivo de seguridad se hizo mayor en la villa, hace unos días me enteré que fue porque llegó su presidente Dmitri Medvedev.  Llegaron fuerzas especiales, más la presencia de efectivos policiales y militares que fue mayor, sí, soldados con Uzi automáticas y Kalashnikovs en maletines, como en las películas. Por lo general la villa era un lugar muy acogedor y tranquilo, aunque no deja de ser extraño convivir con personas de todos lados, de diversas razas, escuchar tantos acentos e idiomas, y todo eso.
La multiculturalidad se manifestaba en la comida, el comedor es un enorme pabellón con diferentes tipos de comidas de varias regiones del mundo con excepción América y África, pero es casi la misma comida (obviamente plátanos fritos no se van a encontrar fácilmente en Rusia), además de un bar de ensaladas y un stand de Mc Donalds  (lo que hace años hubiera sido inaudito) todo gratuito y con la única regla de no salir y entrar con comida del pabellón, por eso se depositaban bolsos y maletines en la entrada, así como para entrar a la Villa.
Para que nadie se perdiera donde estaban los salvadoreños. Más un recuerdo de mi gimnasio querido, El Pumas.
De los ¿Treinta o cuarenta? edificios que alberga la villa, el nuestro no sólo se identificaba por el parque "Folklore" en frente si no por dos animales, un gato que siempre
estaba en la entrada esperando que alguien lo acaricie, y una paloma del tamaño de una gallina que nunca vi volar, no tan temerosa como las palomas salvadoreñas.





Las delegaciones grandes tenían tenían todo un edificio, ahí están los chinos a la par de los ucranianos.
Tan bonito.
Ah, el verano ruso, tan tranquilo.
El centro internacional y de prensa.
En la Universiada y supongo que en otras competiciones grandes, ya que no se pueden vender productos o tener remuneraciones por ser extranjeros, los trueques son algo común, y en otros países los deportistas tienen tantos incentivos, apoyos, patrocinios que pueden intercambiar sus implementos deportivos y ropa, algo que no fue nuestro caso, ya que no tenemos ni patrocinio, menos apoyo del INDES ni por ser un evento tan grande como la Universiada, un evento mundial. Después de intentar intercambiar con un brasileño y un japonés sin éxito, me acerqué donde los peruanos donde gentilmente me intercambiaron una camiseta de la selección de fútbol salvadoreña por una de la Federación Universitaria del deporte peruano, "al fin y al cabo todos somos países" me dijo el atleta peruano. Además de los trueques, el intercambio de pines es una de las cosas a tomar en cuenta en este tipo de eventos deportivos de gran magnitud, desde niños rusos hasta voluntarios buscan agrandar sus colecciones de pines.



Este es un video del comedor de la Villa, hecho por algún atleta ya que para accesar se tenía que pasar la identificación por una máquina que autoriza la entrada. Así como en el video de abajo la prensa no tenía acceso, el comedor era solo para atletas, delegados y cuerpo técnico.

Acá me doy cuenta que no todas las habitaciones son iguales, la nuestra no contaba con la mini-cocina, pero ellos estuvieron más tiempo que nosotros quizás por eso. En el video un atleta estadounidense nos enseña la villa y las habitaciones.

lunes, 22 de julio de 2013

Comidas de avión y cómo sobrevivir a un vuelo transatlántico

En viajes largos, y para viajeros primerizos las comidas son algo así como una sorpresa. Pero luego, uno empieza a descubrir que al final lo que depende de las comidas son los destinos y la duración del vuelo.
Aeroflot ofrece una cena y un desayuno, además de multiples ofrecimientos de bebidas como Té de Limón, café o agua, 
Esta es la cena del vuelo Cancún-Moscú (Sheremetyevo) de Aeroflot. Un tiramisú, pan francés, mantequilla, ensalada y lo que hay en la bandeja. Le pedí a la azafata "Sssshhhhhicken" (como ella pronunciaba) pero sabía a pescado. La señorita después se disculpó y me dijo que el desayuno (que es el de abajo) era especialmente para mí, realmente tenía lo mismo que los otros desayunos, pero acepté sus disculpas.
Este es el desayuno, realmente cuando el avión pasa por el Círculo Polar Ártico nunca cae la noche, así que puede ser cualquier comida. En esta vez Aeroflot provee de un tipo de carne bastante artificial pero comestible, una ensalada con jamón, pan dulce y pan francés, sin faltar la mantequilla.

Para un vuelo de más de doce horas mis recomendaciones son, tomar agua, no dormir un día antes, y llevarse un buen libro por si las películas que la aerolínea ofrece no son de su agrado. Mi recomendación es olvidarse de este mapa con información del vuelo, sólo hace que el tiempo pase aún más lento, se le vaya el sueño y el avioncito avanza muuy lentamente.
Para no dar falsas esperanzas también tiene varias pantallas.

En cambio para un vuelo local ruso SVO-KZN (Moscú-Kazán) de aproximadamente 1 hora 20 minutos esta es la lonchera, o refrigerio. El pan estaba algo duro, y por supuesto el vuelo tiene una ronda de té o café.

Para el regreso nuevamente con Aeroflot, nos ofrece un picado de pollo con salsa de... ¿tomate?, y algo que parece Cus cus pero que sabe en realidad como a salpicón, pero sin ser carne, un poco raro. Esta vez en lugar de ensalada tenemos queso y jamón, un pan integral más suave y su pan francés.
No tengo la imagen del pan con jamón y queso de Avianca o Lacsa de SJO-SAL SAL-CUN, el jamón tiene más sabor que el de aeroflot, pues hasta más casero, nada del otro mundo. Al menos esto fue parte de un itinerario SAL-CUN, CUN-SVO y SVO-KZN en código de aeropuertos, y viceversa.