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domingo, 4 de diciembre de 2016

Bulgaria parte I

Después de ya varios días tengo algo de tiempo y energías para escribir sobre el pasado viaje a Bulgaria que fue del 8 al 15 de éste mes, debido a mi participación en el Campeonato Mundial de Sambo, participé en la categoría de 52 kg.
Irónicamente me tocó ir a Sofía, la capital de Bulgaria, una ciudad intrigante  y la más antigua de Europa. Para llegar ahí tuve que hacer un par de escalas una en la Ciudad de México y la otra en Frankfurt.

Siempre había querido volar con Lufthansa (otra aerolínea es Turkish Airlines) desde que trabajaba con Expedia (página de viajes gringa). Y volé en un Boeing 474, que es una gran animal de dos pisos, los asientos son un poco incómodos pero qué más se puede pedir con la selección de música que tienen, el pan con mantequilla, la comida que parece de juguete, tantas películas y series para matar el las diez o once horas de vuelto transatlántico. 

La primera impresión de Sofía fue una ciudad bastante oscura con luces bastante tenues, como las que tenía San Salvador antes que las cambiaran a LED. Era la transición de otoño a Invierno, y al salir del aeropuerto nos recibió una ligera lluvia y un frío que hizo a todos los latinoamericanos quejarse inmediatamente y correr al autobús que nos recogía. 

 Ese era el titular de la Jornada, parte del avión estaba pendiente de las elecciones de Estados Unidos, en el aeropuerto de México ese era el tema de conversación de muchos.
Esa era la vista desde mi habitación en el quinto piso del hotel Ramada Inn. Un hotel de dueños turcos y por eso la mayoría de canales estaban en turco, apenas uno en inglés, rusos, alemanes, y tantos otros, las noches de jetlag eran interminables.
Pizza barata y gigantesca. 
 La silla del Tsar.
 Don Stalin. Visité un museo del Arte Totalitario o Museo del Socialismo, quienes lo atienden parece que son gente que ha tratado de preservar la memoria del pasado socialista búlgaro.
El museo posee un patio donde fueron a para las estatuas y monumentos de la época socialista. Éste en particular me llamó la atención. 

Lastimosamente no pude capturar la nieve en la cima de las montañas Vitosha, un paisaje que impresiona. Luego subiré algunas fotos de Plovdiv, una ciudad al centro de Bulgaria y otras. Lastimosamente no tengo fotos del día de mi competencia, porque en la prisa dejé la cámara en la habitación y perdí ese día, de todos modos me la pasé todo el día en la Arena Armeec. Ya había que actualizar el blog, una costumbre que no debe de quitarse. 

viernes, 12 de julio de 2013

Por un comprobante y las aventuras burocráticas de siempre

Sucede que para la obtención de la visa mexicana entre tantos requisitos si uno es estudiante, es por lógica un comprobante de estudiante de la institución. Pero obtener un papel puede ser más complicado de lo que pensé, y pensaba que iba a costar, pero no tanto..
Primero, llegué un jueves para  preguntar qué necesito para el dichoso comprobante ya asumiendo que las cosas en Académica  de la Facultad nunca son inmediatas. 
 Un día antes ya me habían devuelvo los papeles en la embajada, la cónsul me dijo que solo necesitaba una copia del pasaporte y el comprobante de estudio, a partir de eso yo estaba optimista sólo son dos papeles, era mi día de suerte. 
La secretaria de la UES me dijo que para la obtención del comprobante de estudios necesito pagar hasta la quinta cuota y la hoja de inscripción, además que tengo hasta el viernes para hacerlo. Ya que no quería pagar 5 cuotas de una sola vez, intenté de nuevo con la embajada y con más cartas y papeles, al llegar me pedían más requisitos y por supuesto el comprobante de estudios. Con el trámite de las otras cartas y la misión oficial del Indes, llegó el lunes, así que al tener esta respuesta, regresé a la Académica, a esta vez sí ya pagadas las seis cuotas porque ya era julio y la hoja de inscripción, la secretaria me comunica que regrese hasta el viernes porque la persona que hace las cartas tiene incapacidad (La UES también) así que para el viernes por la tarde estará lista.. Bueno, ni modo a esperar hasta el viernes.

Ya un poco más relajado después de pasar por todo esto, y consiente de que todo se puede esperar de estas oficinas, llegué, viernes por la tarde tal como dijo la secretaria, pero esta vez fue otra distinta. En la ventanilla, la señora blanca y regordeta me dice que no me extendieron el comprobante ya que cuando me inscribí a la UES no presenté la copia del título de bachillerato, sí, un papel que debí de haber entregado hace años y hasta pensé que ya lo había hecho. Después de haber pagado cuotas y tanto tiempo en la U, la institución no me reconoce por no tener una copia del título, increíble.

Como mis ganas de obtener la visa son muy grandes, solo yo y mis compañeros sabemos lo que nos ha costado en preparación, tiempo y todo eso, regresé a la oficina con mi copia del título, muy temprano incluso antes que abrieran, muy decidido, hasta a tomarme el edificio o qué se yo, necesitaba el bendito papel lo más pronto posible. La secretaria, ésta vez fue la más famosa, porque responde petulantemente y , muy conocida entre los estudiantes por esas razones, me dijo "en estos momentos no hay luz, no se puede hacer". Al insistir que necesito la carta para el mismo día, me dice " qué quiere que haga si no hay luz, regrese por la tarde el ingeniero que las firma viene hasta la dos".
Finalmente, optamos por un plan "B". Y gracias a las gestiones con el vice-canciller Castaneda,  un día antes del vuelo pude obtener la visa mexicana, hasta amables salieron esta vez la cónsul. El martes fui a la embajada después que la cónsul me dijera que me hacen falta muchos papeles, le dije sobre la gestión con el canciller y después de esperar al fin me tomaron la foto de la visa. Y el dichoso comprobante pues que le quede a la Académica, de todos modos ya estoy en Rusia. 

martes, 16 de octubre de 2012

Viaje a México Parte I

Yo sé, ha pasado casi un año desde que hice el viaje a México y no había posteado, siempre posteaba sobre mis viajes, de hecho tengo la costumbre de comprar una libreta en cada viaje para llevar un diario de viaje, que luego me sirve para escribir tonteras, hacer ejercicios narrativos, poemas, escribir teléfonos o dibujos por eso los prefiero sin líneas. No quería obviar éste viaje, y no sé por qué no lo había hecho antes.
El viaje fue bastante emocional, ví los lugares, sentí los aromas y las comidas que en tantas pláticas Rafa las describía, de esa manera que sólo él lo hacía, y eso me creó ciertas expectativas, y quizás por la manera que las contaba las hizo más grandes, era comprensible Rafa vivió 23 años de su vida en México.
La llegada fue trágica, se nos cayó una botella de licor guatemalteco de Rosa de Jamaica en el Aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México, no sé si eso sea de mala suerte. Pero sin duda es impresionante ver el DF desde el aire, es ver un mounstro o lo que se mire de él en medio del smog, y ver que la ciudad no se acaba, no deja de impresionar, mis viajes en avión habían sido sólo de noche que no deja de ser impresionante por ser la primera vez o ya lo habia olvidado, ésta vez fue en un viaje de la tarde de Guatemala a México, salir de El Salvador es muy caro y el monopolio de Taca  (ahora Avianca) tiene la culpa.

Estuvimos Denise y yo, unos días en el DF, para luego salir hacia Guadalajara a la tan ansiada Feria del Libro, Denise tuvo su presentación de su libro de cuentos Buenas Costumbres, cosa que hablaré después. Ya no recuerdo fechas qué días fueron, escribo esto una noches de insomnio, con poco esfuerzo quizás lo recuerde pero ahorita no, pero fue la última semana de Noviembre y regresé a El Salvador el seis de diciembre, o siete. Seguiré hablando del viaje luego.


Eso fue lo más cerca que estuve de Tlatelolco.


Foto típica de turista.

No me cansaría de tomarle fotos al Palacio Bellas Artes.

El Show de los Voladores de Papantla

Publicidad Defeña

Estos cuates los danzadores, están según me cuentan permanentemente ahí de eso viven.
De los monumentos Defeños el más impresionante es el Monumento de la Revolución, se mira más grande en vivo, y me dió hueva caminar hasta alllá, desde ahí la foto.