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jueves, 15 de abril de 2021

Procesos terapéuticos en la escritura y la identificación con la mente

 En el taller he insistido en mantener ciertos principios, uno de ellos es en la separación emocional con los textos. Eso no quiere decir que debamos de cohibirnos de la experiencia catártica de la escritura, al contrario, la escritura requiere de un acto inconsciente o lo que llamaría Vladimir Nabokov  lo define como vostorg y vdokhnovenie, en otras palabras "rapto" y "recuperación". Siendo el rapto el momento creativo o arrebato mental y la recuperación (vdokhnovenie) como la labor de corrección de la experiencia subjetiva de la obra.  


En el poema Altazor cada canto es una lección diferente de poesía pero es en Arte Poética donde Vicente Huidobro menciona que el poeta es un "pequeño dios", a esto,  le agregaría que también es un "pequeño diablo" (a veces no tan pequeño). Esto obedece a la dualidad hemisférica de las funciones alternas de la mente izquierda y la mente derecha, al ser la primera quien tiene las funciones de la lógica y el raciocinio, por consiguiente el hemisferio derecho tiene funciones asociadas a la subjetividad, las emociones y la intuición. En ese sentido ser "Dios"  corresponde al acto creativo y  lo espontáneo de la descarga emocional por medio de la escritura, y la corrección sería "el diablo" como la destrucción de la creación del primero, por consiguiente, el desafío es determinar cuál es el término medio en el proceso creativo. Al menos, en estos contextos como en otros, excesos de ambos podrían tener efectos catastróficos en la elaboración de los textos.


Las observaciones en el taller literario que dirijo son siempre opcionales, aún así recibir una crítica en algo tan íntimo como es texto literario puede ser muy difícil de asimilar para muchos. Las observaciones ya sea de un guía o de alguien del mismo grupo tiene el mismo objetivo de una sesión de terapia grupal si es adecuadamente conducido: La terapia y ciertas técnicas psicológicas relacionadas con el control de los pensamientos y la focalización de la atención, tienen por objetivo hacerse consciente de los propios pensamientos, no juzgarlos como sucede en Mindfulness, es decir, el fluir de los pensamientos sin filtro. Por consiguiente un grupo tiene por objetivo hacer consciente lo inconsciente y ayudar en la estructuración del texto por lo tanto del pensamiento. Es decir, ser un espejo  de los propios esquemas y expresiones de la mente. Cabe mencionar que en ciertos casos existe "resistencia"  dentro de la terapia como en el trabajo con los textos, ya que la confrontación con el texto no es más que el ego evitando verse así mismo y enfrentar la realidad.


Identificación con la mente

 C.G. Jung menciona que las personas no tienen ideas, las ideas tienen personas; esto se ejemplificaría mejor desde un aspecto político-ideológico una de las etiquetas propias del ego, y es uno de los riesgos de crear textos literarios con un fin propagandístico o tratar de "convencer" a otros a que piensen como el creador. Es un riesgo que puede valer la pena correr, pero pocos logran una real autenticidad ante las tentación de imponer el mensaje a los aspectos técnicos y estéticos de un texto. Podemos citar muchos ejemplos de poemas de contenido político ideológico que logra ese equilibrio, poemas como Niño yuntero de Miguel Hernández y España aparta de mí este cáliz de César Vallejo son dos paradigmas de forma y contenido.


La identificación con el pensamiento y las emociones es lo que se interpone con el conocimiento propio y de lo que nos rodea,  si hay una identificación con la mente surge un obstáculo de conceptos, etiquetas, juicios y definiciones. Existe una   Será difícil establecer si el proceso consciente de la escritura  propicie llegar a la individuación, es otra discusión. (Nietzsche propone abandonar los libros y el exceso de intelectualismo al ser  el refugio o excusa para no experimentar la realidad).


Nabokov plantea "la verdad de la ficción" como la única verdad que importa  a la hora de escribir o leer, y propone llegar a esa "verdad"  por medio del análisis exhaustivo y microscópico de los reflejos condicionados del pensamiento, es decir ideas perniciosas que nos alejan de la emoción literaria. Una manera de llegar a un estado Zen, eliminando ruidos mentales, sesgos cognitivos que manipulen personajes e historias.

En La Casa del Escritor aprendí algo que también pongo en práctica en el taller de la UFG, leer el texto como si fuera el de otra persona, e insisto en desenamorarse de los textos ya que puede crear resistencia y no observar de formar objetiva luego de la subjetividad del "rapto" y acercarse lo más posible a la "verdad de la ficción", es decir, que el texto sea creíble dentro de los parámetros que indica la misma ficción del texto.

domingo, 7 de junio de 2020

Reseña y valoraciones personales del Taller Altazor

El pasado 21 de mayo participé en un webinar sobre el trabajo que realicé como coordinador  del Taller Literario Altazor desde su fundación en febrero de 2015, eso me llevó a escribir una breve reseña con mis valoraciones de los logros alcanzados así como de las actividades que realizamos con otros escritores con la finalidad de crear un espacio de diálogo e intercambio de ideas entre los talleristas y los escritores. Sin duda, fueron años de mucho entusiasmo y dedicación a pesar de no contar con ninguna remuneración de parte de la universidad. Los resultados han sido modestos pero creo que muy significativos para los integrantes como en lo personal.


Los inicios

Luego de la desaparición de espacios culturares en la segunda década del presente siglo, las iniciativas individuales de formación literaria han tenido mucha relevancia para el desarrollo de nuevos talentos en poesía y narrativa, ante este contexto surge el Taller Literario Altazor, una iniciativa personal con el apoyo de Mario Pleitez (coordinador de la unidad de Extensión Cultural de la Universidad Francisco Gavidia).

El taller literario se inauguró con un recital que contó con la participación de Mario Zetino, Vladimir Amaya y Herberth Cea como antesala a la primera sesión del taller que fue siguiente viernes, con la dinámica talleres enfocados en la crítica literaria y ejercicios técnicos para desarrollar habilidades y reconocer estructuras que ayuden a establecer juicios de valores que se pongan en práctica en la obra misma.

El nombre del taller “Altazor” surge del poema Altazor: Viaje en paracaídas del poeta chileno Vicente Huidobro, un poema que fue discutido por los miembros del taller tanto como referente principal y la afinidad hacia el poemario y la obra de V. Huidobro.  Sin lugar a dudas un poema que también ejemplifica la disciplina y tenacidad que debe de tener un poeta para la depuración de su técnica poética.

Los integrantes

La diversidad de objetivos personales hizo que por el taller pasaran muchas personas con diversas motivaciones recibir consejos de técnicas literarias, sugerencias de lecturas o corregir sus textos. Entre los integrantes más asiduos y destacados están:

-Tito Menjívar. 
Licenciado en Mercadotecnia y Publicidad por la Universidad Francisco Gavidia. El nacimiento de los sentidos 2018 (poesía inédita). Obtuvo el segundo lugar en el certamen de cuento infantil de la extensión cultural de la UFG en 2015 y el primer lugar en el certamen de poesía de la misma institución en 2017.


-Óscar Fuentes 
 Actualmente estudiante de la Licenciatura en Lenguaje y Literatura en la Universidad Pedagógica de El Salvador. Ha publicado en revistas literaria y ha sido invitado a los miércoles de poesía de los Tacos de Paco y recital Los Heraldos Negros.

-Ana María Rivas. 
Estudiante Licenciatura en Artes Plásticas en la Universidad de El Salvador. Sus poemas han sido publicados en «Torre de Babel Volumen XV, Antología de la poesía joven de antaño», «Las muchachas de la última fila», antología de poetas salvadoreñas, y en la revista “Cultura N°121», de la DPI.

-Stephanie Rodríguez. 
Licenciada en Turismo. Ganadora de mención honorífica en el certamen universitario de poesía. 

-Gustavo Rodas. 
Estudiante de Ingeniería en Sistemas.

-Richi Leonor 
Estudiante de la Universidad Francisco Gavidia.


La convivencia con otros escritores y académicos con distintas posturas literarias fue algo enriquecedor para los talleristas, el diálogo constante y la exposición a diversas formas de ver la literatura ha tenido un impacto en las concepciones y conflictos que el escritor formula como condicionantes de la obra y propuesta. En el taller tuvimos el privilegio de contar con visitas de escritores internacionales  como Leonardo Nin, así como figuras importantes de la escena literaria salvadoreña contemporánea, estas reuniones también se trasladaban a fuera de la universidad con otros escritores. De esta manera el taller ha sido también un espacio de discusión y encuentro que contribuya al diálogo intergeneracional.

A continuación, se hace mención a las actividades realizadas por el Taller Literario Altazor:

-Primer recital del Taller Altazor en Café literario La T. Participantes: Tito Menjívar, Gustavo Rodas, Herberth Cea. 



-Ponencia: La posguerra es un fuego oscuro por parte de Elena Salamanca, ensayo sobre arte de posguerra y acontecimientos sociales previo a la firma de los Acuerdos de Paz, junio, 2018.




-Recitales dentro de la Semana Cultural de la UFG; septiembre, 2016, octubre 2017.

Visitas y cafés literarios:
-Leonardo Nin
Es poeta, cuentista, novelista, ensayista y lingüista dominicano egresado de la universidad de Harvard. Es uno de los principales representantes de la literatura dominicana de la Diáspora. 

-Nancy Gutiérrez
Educadora y narradora salvadoreña.

-Luz Cáceres
Catedrática de Español y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Glasgow, Escocia.

-Salvador Canjura
Narrador salvadoreño.

-Róger Guzman.
Destacado poeta.

-Mario Zetino.
Poeta y Licenciado en Letras. Quien impartió una sesión sobre métrica y alguien quien estuvo muy cercano al desarrollo del taller.

-Jorge Canales

Docente de la Universidad de El Salvador.

Metodología y experiencia

Las herramientas técnicas literarias también se aplican para crear esquemas de resolución de conflictos, así como un medio catártico de las emociones y experiencias de vida, de esta manera la importancia de los espacios de formación literaria que no solo contribuye al desarrollo de talentos sino también como medio de transformación personal y autoconocimiento a través de la introspección. Los objetivos pueden ser tanto colectivos como personales, y en este caso el tiempo ha dado resultados por la evolución cualitativa en la calidad y depuración de los textos literarios. Desde luego, el aprendizaje debe de ser constante pero el taller ha proporcionado las herramientas necesarias para que los talleristas generen un estilo propio, y esquemas para su  desarrollo fuera del taller.

La experiencia como persona a cargo del taller fue enriquecedora en lo personal, a pesar de las adversidades, deserciones y cambios y las diferencias con el coordinador de Extensión Cultural. Cometí errores, debo reconocerlo, tuve aciertos y desaciertos, pero la satisfacción personal al ver cómo las personas mejoran y desarrollan sus habilidades es indescriptible, y ha sido al final mi manera de retribuir lo que aprendí hace años cuando formé parte de taller literario de la Casa del Escritor cuando Rafael Menjívar Ochoa estuvo a cargo de ese proyecto.

miércoles, 8 de abril de 2020

Lapiceros

Encontrar un lapicero con el que uno se sienta cómodo es complicado, algunos no tienen la soltura que uno necesita, el grosor de la línea a veces es muy ancho o delgado, o las plumas son muy caras que son perfectas para escribir. Pero desde hace unos años encontré unos lapiceros de gel en el Dollar City que me quedan casi perfectos, fallan poco, son baratos, son ligeros, la tinta negra es firme y permiten sobre todo una escritura rápida que es lo que busco.

Cuando se decretó la cuarentena obligatoria tenía en mente otras cosas, que se me escapó pasar comprando lapiceros para continuar con mi diario, en el que prefiero usar ese tipo de lapicero. En la búsqueda he encontrado uno, que está a menos de la mitad lo que ha hecho que mis apuntes en el diario sean más cortos. Esto me hace racionalizarlo para evitar usar otro tipo de lapicero.

Claro, esto puede verse como algo tan trivial en medio de todo esto, pero escribir es algo necesario en estos momentos y nada mejor que escribir con lapiceros cómodos y que permitan escribir rápidamente. Pero salir a comprar lapiceros no suena a buen motivo ni excusa en caso que la policía me detenga, no vale arriesgarse por un paquete de lapiceros, un policía no lo entendería.

jueves, 16 de febrero de 2017

Lo que mi corazón siente

Hace un par de domingos en San Julián, Sonsonate, presentamos el libro Lo que mi corazón siente de mi abuela Olivia Cea o mejor conocida en el pueblo como "Mamá Oli". El libro fue un esfuerzo de la familia con  la finalidad de recopilar sus escritos, poemas y relatos de la época. El libro incluye un testimonio de los sucesos de 1932 en Izalco, cuando mi abuela tenía trece años; además de poemas a varios personajes de San Julián. 
La riqueza del libro no sólo radica en los relatos de los hechos históricos del país, en el mensaje de protección al medio ambiente, si no también en el lenguaje, en la redacción que dicho sea de paso fue un poco a la carrera (lo admito) traté de mantener en la manera de lo posible el lenguaje,  una manera de hablar y de describir las cosas que ya no se escucha ahora y que ya ni siquiera nuestros padres la usa.

Fue muy entrañable la mañana de la presentación, es inusual que un libro se presente en un pueblo; además, en la audiencia estuvo gente que conozco desde pequeño, familiares y amigos de la familia, y otros personajes que para bien o para mal ahí estuvieron. Fue una presentación íntima en medio de bálsamos que ya quedan pocos.


viernes, 23 de septiembre de 2016

Recital del Taller Literario

Este es el primer recital en la universidad como Taller, previamente hemos tenido un par pero éste es el que abre el ciclo y se expone dentro de la Universidad el trabajo realizado desde que comenzamos el taller. Estoy contento, y me enorgullece ver el proceso de los compañeros y su desarrollo a lo largo del tiempo. Hay mucho que hacer pero desde febrero del 2015 comenzó con algo que no sabía qué era, pero ahora el proyecto tiene mucha más forma. Si lee esto pues los esperamos ahí.

sábado, 27 de febrero de 2016

Un año del Taller

El viernes 13 del año pasado con algo de ansiedad pero muchas ganas empecé el proyecto Taller Formativo de Literatura en la Universidad Francisco Gavidia, con muchas ideas tantas que hasta se acumulaban casi en desorden pero poco a poco las fui desarrollando. Las inquietudes, dudas surgen en el camino pero en su momento y aún a veces uno no deja de pensar en ciertas cosas.

El taller se ha ido desarrollando, también a partir de las necesidades de los talleristas, que en su mayoría son lectores primerizos, gente que cuando llega a la librería tiene dudas en qué llevarse y busca un guía de interpretación de textos literarios, otros que sin duda llevan cuadernos completos llenos de textos pero sin duda son textos que hay que pulir o replantear la idea de la narración. 

En este año el taller ha ido creciendo sólo el día de hoy se han sumado dos compañeros nuevos, sin duda gente que tiene muchas ganas en hacer cosas y sobre todo aprender. Y uno hace lo que puede, pero hay que saber exigirse para dar los mejor, sin duda. Han seguido los mismos integrantes que nos han acompañado desde el inicio, Tito y Gustavo. En el segundo ciclo del año pasado se sumaron Óscar, Sofía mi novia que ocasionalmente nos acompaña y Ana María que ahora nos acompaña más frecuentemente. Además de las dos lecturas que tuvimos el año pasado, hemos tenido encuentros con otros amigos escritores, los compañeros de La Casa Mario Zetino, Róger y Nancy; Vladimir Amaya; Leonardo Nin,  amigo poeta dominicano y la semana pasada nos acompañó Edgar Iván Hernández, de la generación de TALEGA (primer taller literario de la universidad en los noventas). Sin duda ha sido un año de bastante enseñanza y mucha paciencia, sin duda el proyecto debe de continuar, mantener su esencia, eso espero, y encontrar un nombre que aunque no hay prisa pienso que es necesario tenerlo.


Foto con todos los miembros actuales (Febrero, 2016).

lunes, 22 de junio de 2015

No hacer nada

Hace algunos viernes, en el taller literario (que aún no tiene nombre oficial)  compartí un texto de Ernest Hemingway, Los Asesinos, un cuento que trata de dos sicarios que se toman un restaurante en lo que esperan a un comensal que nunca llega, los sicarios se van del restaurante pero los empleados quedaron en avisarle a Oleg Andreson, un viejo boxeador que posiblemente por deudas sea buscado.

Es un texto, definitivamente violento pero no explícito, en ningún momento se menciona que los sicarios están armados, pero se sobreentiende cuando los empleados son llevados a la cocina, a excepción de Nick. Lo interesante es la creación de la tensión y de los personajes a través de los diálogos sencillos.

El texto me recuerda, claro, en distinto ambiente, al comienzo de  El Extranjero de Camus, aunque sean maneras distintas de narrar pero sí, la sensación de no hacer nada es casi la misma. Meursault , peros son maneras que de no hacer nada, ante algo que está por suceder o ya sucedió, la reacción de Meursault es más impactante por tratarse de su madre y el posterior asesinato de un árabe. Por otro lado Los Asesinos muestra una cierta intención en cambiar el destino del amenazado,  quizás un intento más por compasión al avisarle a Oleg que lo están buscando para matarlo, pero la conclusión sigue siendo "no se puede hacer nada". Ambas muertes o reacciones en El Extranjero y Los Asesinos son inminentes en una y en otra irremediable, al curso de la historia o sucesos de la vida a los que tiene un curso que es casi sino inevitable.

viernes, 13 de febrero de 2015

Ciclos

El pasado diciembre cumplí diez años de aquella  tarde de sábado en que llegué al taller de la Casa del Escritor en los Planes de Renderos, yo, todavía en el colegio, con pocas lecturas iniciaba a algo que no estaba muy seguro, pero como todo joven y como dice Roberto Bolaño "un joven inerme, frágil, que apuesta lo poco que tiene a algo que no sabe bien qué es. En la mayoría de veces pierde", no sé si he perdido o ganado pero acá estoy más de diez años después.
Recuerdo a Rafa diciendo que el mejor homenaje que recibiría es la "la transmisión del conocimiento", en ése entonces veía las cosas de manera muy lejana algo que quizás pasaría dentro de mucho tiempo cuando tenga el pelo canoso. Pero uno se encuentra con circunstancias  en la vida en las que hay que tomar decisiones, ahora me encuentro a las puertas de un proyecto del Taller Literario, personal sí, pero con el apoyo de la dirección del Desarrollo Cultural de la Universidad Francisco Gavidia quienes me han dado el espacio  y la logística. El viernes pasado como preámbulo al Taller tuvimos un recital con Mario Zetino y Vladimir Amaya, ante un público diverso en su mayoría estudiantes, creo que fue una buena manera de comenzar con la nueva aventura. 

Es un gran desafío, la UFG no ha tenido un taller literario desde TALEGA (Taller Letras Gavidia) que surgió hace más de veinte años, en 1993 para ser exactos y continuó hasta finales de los noventas y principios del dos mil. Las condiciones son muy diferentes a las de nuestros antecesores, de ése taller salieron las letras de Eleázar Rivera, Danilo Villalta, Alfonso Fajardo, Pedro Valle, extrañamente en su mayoría hombres, no es que esté mal nada más me parece un dato curioso. Lo veo como un antecedente cada proyecto debe de caminar con sus propios pasos y no ir a la sombra, sin desmerecer a los antecesores.

Hay otra cosa que también me entusiasma, todo esto coincide con publicaciones y otras actividades de gente de la Casa, mis compañeros, Denise acaba de publicar su novela Ana sonríe, Mario sigue con su taller,  Ana Escoto junto estará antologada en , Krisma también será publicada por la editorial de la Universidad Matías Delgado, sin duda los demás estarán en lo suyo. Todo eso me alegra y habla de la vigencia del proyecto de La Casa, y como decía por ahí "donde va uno, van todos". 

miércoles, 15 de octubre de 2014

El "satánico" T.S. Eliot

Con mi regreso a las bibliotecas he renovado el gusto por los libros de segunda mano, o los libros de biblioteca (no recuerdo si anteriormente he escrito de eso).  Uno siempre puede encontrar sorpresas, en mi caso he encontrado desde un ticket para los concurridos eventos de Motocross de los ochentas, entradas para la feria consuma del noventa, y varias notas.
He tenido la suerte de encontrar Retrato de una Dama y otros Poemas de T.S. Eliot en la biblioteca de la universidad, versión que por cierto tiene una mala traducción al español, y pues, me encontré con ésta nota de algún lector. No sé si el lector era consiente de lo que tenía en las manos, cómo puede un cristiano conservador (asumo) llegar a un libro de T.S. Eliot, no lo sé. 


Cabe decir que aunque Eliot tenga influencia de los poetas malditos como Verlaine, Mallarmé, Rimbaud, etc.y sea muy estrecho con Baudalaire y la Letanías a Satán, no considero que la intención de señalar a Eliot como satánico sea válida y más si el autor fue  precisamente católico, no sé qué tan practicante.

Estas cosas son unos de los placeres que los libros electrónicos no nos pueden dar, no sólo el olor del papel, a biblioteca, o las historias de los libros de segunda mano, también extraño los sellos y firmar la ficha de entrega que ahora los sistemas electrónicos de las bibliotecas nos han quitado, por otro lado la búsqueda es más rápida pero la nostalgia del registro físico y encontrarse con éste tipo de cosas hace la manera Old School más divertida.